Temperatura ideal para dormir

Temperatura ideal para dormir

La mejor temperatura para dormir en invierno

A algunos les gusta quitarse las sábanas y dejar las piernas al aire sobre el borde de la cama. A otros les gusta acurrucarse, asegurándose de que ni una pizca de aire frío llegue a nuestras extremidades desnudas. Pero, ¿cuál es la temperatura ideal para dormir?
Según los expertos, una habitación un poco más fresca te hará dormir mejor.  Según el Consejo del Sueño, el calor del cuerpo alcanza su punto máximo por la noche antes de descender a sus niveles más bajos cuando se llega a la tierra de las cabezadas, por lo que recomiendan un dormitorio a 16-18 grados (centígrados). Cualquier temperatura superior a los 24 grados provocará frustración e inquietud, mientras que una habitación ligeramente más fría dificultará el sueño, afectando a la calidad del sueño REM (movimiento ocular rápido), es decir, el momento en el que tenemos la mayor actividad cerebral.
El metabolismo nos da energía a través de lo que nuestro cuerpo almacena. Las temperaturas más frescas al dormir aumentan la grasa que almacenamos, lo que nos ayuda a quemar calorías. Los estudios demuestran que bajar la temperatura antes de acostarse y mantener la piel a una temperatura neutra (que no sea demasiado cálida) es lo más eficaz para las tasas metabólicas.

La mejor temperatura para dormir

En tan sólo unos segundos, puedes conseguir un mejor descanso nocturno sin necesidad de utilizar tecnología de lujo para dormir u otros costosos productos para conciliar el sueño. Para los que discuten con su pareja sobre la temperatura de una habitación (¡culpable!), la respuesta correcta es fría. Según la Fundación Nacional del Sueño, se duerme mejor en una habitación de entre 15 y 19 grados centígrados para adultos y niños, y de entre 18 y 21 grados centígrados para bebés y niños pequeños.  Pero esto no es sólo una suposición. La ciencia lo avala.
¿Por qué es importante la temperatura? A lo largo del día, la temperatura corporal sube y baja. Cuando tienes sueño, tu temperatura empieza a bajar para que tu cuerpo entre en modo de sueño y se instale en la fase REM.  Una habitación caliente impide que tu cuerpo alcance su temperatura óptima de sueño, lo que provoca un sueño nocturno intranquilo e incluso insomnio. Si te despiertas sudando, es una señal segura de que tu habitación es demasiado cálida, o de que estás usando demasiadas mantas.  Sin embargo, dormir con la habitación demasiado fría tampoco es bueno para el sueño. El exceso de frío puede hacer que tus músculos se contraigan para mantenerse calientes, impidiendo que te relajes y caigas en un sueño profundo.Problemas energéticos ¿Te preocupa que la factura de la luz se dispare por mantener el aire acondicionado encendido toda la noche? Utiliza un ventilador, que puede hacer que la habitación parezca 10 grados más fresca sin consumir tanta energía: Cómo saber si tienes apnea del sueño | 14 formas probadas de dormir mejor | ¿Saltar a la cama con la tecnología del sueño? No tan rápido

Temperatura ideal para dormir en australia

Dormir a una temperatura fresca ayuda a mejorar la calidad del sueño. A lo largo del día, nuestro cuerpo fluctúa entre 2 y 3 grados. Cuando nos acostamos en la cama, nuestra temperatura interna desciende, lo que indica a nuestro cerebro que es hora de dormir. Mantener una temperatura fresca en el dormitorio ayuda a facilitar el proceso natural de enfriamiento de nuestro cuerpo.    Según un estudio publicado en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health, los participantes que dormían en un rango abrasador de 35,5 y 37,8 grados centígrados tenían una menor duración del sueño y un sueño más superficial. Por el contrario, los estudios descubrieron que un descenso de la temperatura corporal antes de acostarse tiene más probabilidades de provocar el inicio del sueño, la transición entre la vigilia y el sueño, y de aumentar el sueño profundo.  Además, las temperaturas más frescas pueden facilitar la fase REM (movimiento ocular rápido), la etapa del sueño en la que nuestros músculos se relajan y empezamos a soñar. Cuando cambiamos nuestro entorno a un rango confortable, podemos asegurar un sueño más reparador.
Cuando llegan los meses más cálidos, nuestro cuerpo puede empezar a sudar y a menudo no podemos dormir porque nuestro cuerpo se esfuerza por bajar la temperatura. Aunque es tentador subir el aire acondicionado, aquí tienes algunos consejos para bajar la temperatura de tu dormitorio y refrescar tu cuerpo.

La mejor temperatura del aire acondicionado para dormir en grados centígrados

Inicio > Información y Ayuda > Adultos > El entorno del sueño Un aspecto de la higiene del sueño que necesita más atención y que debería estar en primera línea en la búsqueda de un mejor sueño es, por supuesto, el entorno del sueño. Pasamos un tercio de nuestra vida en la cama y, con demasiada frecuencia, pasamos por alto la importancia de lo que significa un dormitorio para conseguir un buen sueño.
El calor del cuerpo alcanza su punto máximo a última hora de la tarde y empieza a descender por la noche para preparar el cuerpo para el sueño, iniciando la producción de melatonina. La temperatura ideal del dormitorio es de unos 16-18°C (60-65°F).
Las habitaciones calientes, frías o con corrientes de aire pueden afectar seriamente al sueño, en particular al sueño REM (movimiento ocular rápido). Las temperaturas superiores a los 24 °C (71 °F) pueden provocar inquietud, mientras que una habitación fría de unos 12 °C (53 °F) dificultará el sueño.
Los niños pequeños y las personas mayores pueden necesitar un entorno ligeramente más cálido, por lo que es útil invertir en un termómetro de habitación para controlar las temperaturas. También merece la pena comprar una gama de ropa de cama adecuada en función de la estación del año: una capa extra de sábanas o mantas te hará sentir más cómodo cuando haga frío, al igual que una bolsa de agua caliente o un buen par de calcetines de cama para los pies fríos.

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