Digestion hidratos de carbono

Retroalimentación

La digestión mecánica y química de los hidratos de carbono comienza en la boca. La masticación, también conocida como masticación, desmenuza los alimentos con carbohidratos en trozos cada vez más pequeños. Las glándulas salivales de la cavidad oral segregan saliva que recubre las partículas de los alimentos. La saliva contiene la enzima amilasa salival. Esta enzima rompe los enlaces entre las unidades monoméricas de azúcar de los disacáridos, oligosacáridos y almidones. La amilasa salival descompone la amilosa y la amilopectina en cadenas más pequeñas de glucosa, llamadas dextrinas y maltosa. La mayor concentración de maltosa en la boca que resulta de la descomposición mecánica y química de los almidones de los cereales integrales es lo que potencia su dulzor. Sólo un 5% de los almidones se descomponen en la boca. (Esto es algo bueno, ya que más glucosa en la boca provocaría más caries). Cuando los hidratos de carbono llegan al estómago no se produce ninguna otra descomposición química porque la enzima amilasa no funciona en las condiciones ácidas del estómago. Sin embargo, la descomposición mecánica continúa: las fuertes contracciones peristálticas del estómago mezclan los hidratos de carbono en una mezcla más uniforme de quimo.

Digestión de la celulosa

La digestión de los almidones en moléculas de glucosa comienza en la boca, pero tiene lugar principalmente en el intestino delgado por la acción de enzimas específicas secretadas por el páncreas (por ejemplo, α-amilasa y α-glucosidasa). Del mismo modo, los disacáridos sacarosa, lactosa y maltosa también se descomponen en unidades individuales mediante enzimas específicas (véase la tabla siguiente) (3, 4).
Existen dos vías principales para el metabolismo de la fructosa (5, 6): la más importante se encuentra en el hígado y la otra ocurre en el músculo esquelético. La descomposición de la fructosa en el músculo esquelético es similar a la de la glucosa. En el hígado, y dependiendo de la condición de ejercicio, el sexo, el estado de salud y la disponibilidad de otras fuentes de energía (por ejemplo, la glucosa), la mayor parte de la fructosa se utiliza para la producción de energía, o puede convertirse enzimáticamente en glucosa y luego potencialmente en glucógeno, o se convierte en ácido láctico (véase la figura siguiente).
La idea de que la fructosa es un sustrato energético no regulado y que alimenta directamente la síntesis de grasa en el hígado no está respaldada por la literatura científica; dentro del rango de consumo normal, cantidades muy mínimas (<1%) de fructosa se convierten en grasa (5, 6). Es importante señalar que el metabolismo de la fructosa implica muchas reacciones reguladas y su destino puede variar en función de los nutrientes consumidos simultáneamente con la fructosa (por ejemplo, la glucosa), así como del estado energético del organismo.

Digestión de los nutrientes

La digestión de los almidones en moléculas de glucosa comienza en la boca, pero tiene lugar principalmente en el intestino delgado por la acción de enzimas específicas secretadas por el páncreas (por ejemplo, α-amilasa y α-glucosidasa). Del mismo modo, los disacáridos sacarosa, lactosa y maltosa también se descomponen en unidades individuales mediante enzimas específicas (véase la tabla siguiente) (3, 4).
Existen dos vías principales para el metabolismo de la fructosa (5, 6): la más importante se encuentra en el hígado y la otra ocurre en el músculo esquelético. La descomposición de la fructosa en el músculo esquelético es similar a la de la glucosa. En el hígado, y dependiendo de la condición de ejercicio, el sexo, el estado de salud y la disponibilidad de otras fuentes de energía (por ejemplo, la glucosa), la mayor parte de la fructosa se utiliza para la producción de energía, o puede convertirse enzimáticamente en glucosa y luego potencialmente en glucógeno, o se convierte en ácido láctico (véase la figura siguiente).
La idea de que la fructosa es un sustrato energético no regulado y que alimenta directamente la síntesis de grasa en el hígado no está respaldada por la literatura científica; dentro del rango de consumo normal, cantidades muy mínimas (<1%) de fructosa se convierten en grasa (5, 6). Es importante señalar que el metabolismo de la fructosa implica muchas reacciones reguladas y su destino puede variar en función de los nutrientes consumidos simultáneamente con la fructosa (por ejemplo, la glucosa), así como del estado energético del organismo.

La digestión de los hidratos de carbono ppt

La obtención de nutrición y energía a partir de los alimentos es un proceso de varios pasos. Para los animales reales, el primer paso es la ingestión, el acto de tomar el alimento. A continuación se produce la digestión, la absorción y la eliminación. En las siguientes secciones, cada uno de estos pasos será discutido en detalle.
Las grandes moléculas que se encuentran en los alimentos intactos no pueden atravesar las membranas celulares. Los alimentos deben dividirse en partículas más pequeñas para que los animales puedan aprovechar los nutrientes y las moléculas orgánicas. El primer paso en este proceso es la ingestión. La ingestión es el proceso de tomar los alimentos a través de la boca. En los vertebrados, los dientes, la saliva y la lengua desempeñan un papel importante en la masticación (preparación del alimento en bolo). Mientras el alimento se descompone mecánicamente, las enzimas de la saliva comienzan a procesar químicamente el alimento también. La acción combinada de estos procesos modifica los alimentos desde partículas grandes hasta una masa blanda que puede tragarse y recorrer la longitud del esófago.
La digestión es la descomposición mecánica y química de los alimentos en pequeños fragmentos orgánicos. Es importante descomponer las macromoléculas en fragmentos más pequeños que tengan un tamaño adecuado para su absorción a través del epitelio digestivo. Las moléculas grandes y complejas de proteínas, polisacáridos y lípidos deben reducirse a partículas más simples, como el azúcar simple, antes de que puedan ser absorbidas por las células epiteliales digestivas. Diferentes órganos desempeñan funciones específicas en el proceso digestivo. La dieta animal necesita carbohidratos, proteínas y grasas, así como vitaminas y componentes inorgánicos para el equilibrio nutricional. En los siguientes apartados se analiza cómo se digiere cada uno de estos componentes.

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