Historia del perfume

Linalool

La palabra perfume se utiliza hoy en día para describir las mezclas perfumadas y deriva de la palabra latina “per fumus”, que significa a través del humo. La palabra Perfumería se refiere al arte de fabricar perfumes. El perfume fue perfeccionado por los romanos, los persas y los árabes. Aunque el perfume y la perfumería también existían en Asia oriental, gran parte de sus fragancias se basaban en el incienso. Los ingredientes básicos y los métodos de elaboración de los perfumes los describe Plinio el Viejo en su Naturalis Historia.
La primera química de la que se tiene constancia es una mujer llamada Tapputi, una perfumista cuya existencia está registrada en una tablilla cuneiforme del año 1200 a.C. en la Mesopotamia babilónica[1], que desempeñaba un poderoso papel en el gobierno y la religión mesopotámicos, como supervisora del Palacio Real de Mesopotamia. Desarrolló métodos de extracción de aromas que sentaron las bases de la perfumería. Registró sus técnicas y métodos y éstos se transmitieron, siendo su técnica más innovadora el uso de disolventes[2].
Según un informe de 1975, el arqueólogo Dr. Paolo Rovesti encontró en el valle del Indo un aparato de destilación de terracota junto con recipientes de aceite del mismo material, fechados con carbono en el año 3000 a.C. El informe también afirma que se utilizaban recipientes de terracota con orificios tapados de materiales tejidos, de modo que cuando se cubrían materiales vegetales fragantes con agua hirviendo los vapores impregnaban el material, que posteriormente se escurría para aislar el aceite[cita requerida].

El arte de la perfumería

La palabra perfume se utiliza hoy en día para describir las mezclas perfumadas y deriva de la palabra latina “per fumus”, que significa a través del humo. La palabra Perfumería se refiere al arte de fabricar perfumes. El perfume fue perfeccionado por los romanos, los persas y los árabes. Aunque el perfume y la perfumería también existían en Asia oriental, gran parte de sus fragancias se basaban en el incienso. Los ingredientes básicos y los métodos de elaboración de los perfumes los describe Plinio el Viejo en su Naturalis Historia.
La primera química de la que se tiene constancia es una mujer llamada Tapputi, una perfumista cuya existencia está registrada en una tablilla cuneiforme del año 1200 a.C. en la Mesopotamia babilónica[1], que desempeñaba un poderoso papel en el gobierno y la religión mesopotámicos, como supervisora del Palacio Real de Mesopotamia. Desarrolló métodos de extracción de aromas que sentaron las bases de la perfumería. Registró sus técnicas y métodos y éstos se transmitieron, siendo su técnica más innovadora el uso de disolventes[2].
Según un informe de 1975, el arqueólogo Dr. Paolo Rovesti encontró en el valle del Indo un aparato de destilación de terracota junto con recipientes de aceite del mismo material, fechados con carbono en el año 3000 a.C. El informe también afirma que se utilizaban recipientes de terracota con orificios tapados de materiales tejidos, de modo que cuando se cubrían materiales vegetales fragantes con agua hirviendo los vapores impregnaban el material, que posteriormente se escurría para aislar el aceite[cita requerida].

Datos e historia del perfume

El uso de materiales aromáticos para todo tipo de fines se remonta a miles de años atrás. La palabra “perfume” procede del latín per fume “a través del humo”, lo que refleja uno de los usos más antiguos de los materiales aromáticos, la quema de incienso y hierbas como ofrenda religiosa.
Los antiguos egipcios eran especialmente famosos por el uso de perfumes. En el mundo antiguo se utilizaban materiales aromáticos de muchas formas. Las gomas aromáticas, como el incienso y la mirra, que exudan los árboles, eran muy utilizadas. Los extractos aromáticos de muchas otras plantas, como la rosa, la henna, el lirio y la menta, se obtenían remojando la planta en aceite o grasa para producir ungüentos. Estos se podían frotar sobre la piel. Los ungüentos y las resinas también se utilizaban en el proceso de embalsamamiento y en los rituales funerarios (el uso abundante de ungüentos en el funeral de Tutankamón hizo que Howard Carter tuviera que calentar el ataúd para derretir la masa carbonizada de resinas y ungüentos que había adherido la momia real). La tradición de envasar los perfumes en recipientes caros y hermosos también es antigua: los egipcios, los griegos y los romanos utilizaban materiales como el alabastro, el ónice y el vidrio soplado.

Abercrom… & fitch primer instinto ea…

Parece ser que fue en Oriente Medio, alrededor del 7000 a.C. cuando aparecieron los primeros objetos considerados como vasos para perfumes y cosméticos. Estas civilizaciones empleaban diversos odorantes, principalmente resinas muy utilizadas ya en el año 4000 a.C. en las fumigaciones rituales en incensarios o quemadores de incienso, reservados a los dioses y a las familias reales.
Los egipcios conocían las técnicas de captación de fragancias en grasa, maceración en frío o decocción en caliente, pero aún desconocían la destilación. Aunque eran enormemente populares, los productos obtenidos no poseían el poder olfativo de nuestros perfumes modernos. Este arte, que aún luchaba por infiltrarse en el mundo secular, desaparecería a finales de la Edad de Bronce, hacia el año 1200 a.C. No fue hasta el periodo arcaico (siglo VI a.C.) cuando se popularizaron las fragancias. Entonces se contenían en simples recipientes, aryballos o alabastros. De este modo, el aroma ocupó un lugar destacado en la encrucijada de lo sagrado, lo terapéutico, lo cosmético y lo culinario, que mantendrá durante toda la Edad Media, independientemente de la civilización de que se trate.

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