Simone de beauvoir dibujo

Simone de beauvoir – unboxing philosophy

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¿cómo se pronuncia el segundo sexo en francés? (le

Durante mucho tiempo he dudado en escribir un libro sobre la mujer. El tema es irritante, especialmente para las mujeres; y no es nuevo. Ya se ha derramado suficiente tinta en las disputas sobre el feminismo, y tal vez no debamos decir nada más al respecto. Sin embargo, se sigue hablando de él, porque las voluminosas tonterías pronunciadas durante el último siglo parecen haber contribuido poco a esclarecer el problema. Después de todo, ¿hay un problema? Y si es así, ¿cuál es? ¿Existen realmente las mujeres? Con toda seguridad, la teoría del eterno femenino sigue teniendo adeptos que te susurran al oído: “Incluso en Rusia las mujeres siguen siendo mujeres”; y otros eruditos -a veces los mismos- dicen con un suspiro: “La mujer está perdiendo el rumbo, la mujer está perdida”. Uno se pregunta si las mujeres siguen existiendo, si siempre existirán, si es o no deseable que lo hagan, qué lugar ocupan en este mundo, cuál debe ser su lugar. “¿Qué ha sido de las mujeres?”, se preguntaba recientemente una revista efímera.
Pero primero hay que preguntarse: ¿qué es una mujer? Tota mulier in utero”, dice uno, “la mujer es un vientre”. Pero al hablar de ciertas mujeres, los entendidos declaran que no son mujeres, aunque estén dotadas de útero como las demás. Todos están de acuerdo en reconocer el hecho de que las hembras existen en la especie humana; hoy como siempre constituyen aproximadamente la mitad de la humanidad. Y sin embargo, se nos dice que la feminidad está en peligro; se nos exhorta a ser mujeres, a seguir siendo mujeres, a convertirnos en mujeres. Parece, pues, que todo ser humano femenino no es necesariamente una mujer; para ser considerada como tal debe participar de esa realidad misteriosa y amenazada que es la feminidad. ¿Es este atributo algo segregado por los ovarios? ¿O es una esencia platónica, un producto de la imaginación filosófica? ¿Basta un susurro de las enaguas para que baje a la tierra? Aunque algunas mujeres intentan encarnar con celo esta esencia, es difícilmente patentable. A menudo se describe en términos vagos y deslumbrantes que parecen haber sido tomados del vocabulario de los videntes, y de hecho en los tiempos de Santo Tomás se consideraba una esencia tan ciertamente definida como la virtud somnífera de la amapola

Episodio 51, simone de beauvoir (parte ii – la ética del

– Considerar el relato de Simone De Beauvoir sobre la mujer como Otro, y en particular la apropiación de la diferencia sexual, con referencia a la bifurcación de género y la organización jerárquica de la gestión del cambio.
– A través de una revisión de textos de gestión relevantes, así como de un análisis de El segundo sexo de De Beauvoir y de estudios relacionados, el artículo explora algunas de las formas en que hombres y mujeres se “sitúan” dentro del discurso de la gestión del cambio.
– Sostiene que, dentro del discurso de la gestión, los hombres son construidos como gestores “eficaces” del cambio, mientras que las mujeres son relegadas a una función de apoyo “afectivo”, y que esto puede entenderse como una apropiación de la alteridad atribuida a las mujeres.
– El artículo contribuye al desarrollo actual de un enfoque crítico y feminista del estudio de la gestión. Aunque reconoce las numerosas limitaciones de su obra, aboga por una reevaluación del pensamiento de De Beauvoir a este respecto.
Tyler, M. (2005), “Women in change management: Simone De Beauvoir and the co-optation of women’s Otherness”, Journal of Organizational Change Management, Vol. 18 No. 6, pp. 561-577. https://doi.org/10.1108/09534810510628503

Existencialismo y dominio moral

Inspirando el movimiento del feminismo de la segunda ola en los años 60, “El segundo sexo” de Simone de Beauvoir capta el verdadero alcance de la opresión de la mujer a lo largo de la historia como resultado de su categorización como el Otro. Tratando de explicar cómo se ha producido esta categorización, Simone de Beauvoir dilucida una dualidad evidente en la sociedad: el hombre representa el “Yo”, lo esencial, o lo trascendente, y la mujer encarna al Otro, lo inesencial, o el sexo. ¿Dónde se origina esta naturaleza dualista del pensamiento? Para apoyar su argumento de que “la alteridad es una categoría fundamental del pensamiento del hombre” (El segundo sexo, xvii), Simone de Beauvoir se remonta a las oscuras grietas de los mitos del origen de la humanidad para captar esta idea básica y sacarla a la luz para que la vean sus lectores.
A continuación, su obra se centra en la lucha que libran las mujeres para liberarse económica, política y sexualmente de la condición de Otro. Dada la desconfianza de la mujer en el imaginario cultural, la liberación de la mujer es una empresa difícil. Simone de Beauvoir cree que una mujer debe abrazar su identidad como mujer y como ser humano. El concepto de que las mujeres y los hombres son iguales, aunque siguen siendo diferentes, fue revolucionario en términos de la historia de la teoría feminista. A pesar de ello, muchas mujeres siguen creyendo que deben actuar como los hombres para conseguir una posición de influencia en la esfera pública. Por ejemplo, las mujeres que se dedican a la política tienden a llevar trajes de pantalón y actuar con dureza para que los hombres las tomen en serio. Simone de Beauvoir rechaza firmemente la idea de que las mujeres deban emular a los hombres para ser tratadas como iguales o para estar en una posición de poder porque cree que hay que reconocer la diferencia biológica entre hombres y mujeres: “Las mujeres simplemente no son hombres” (El segundo sexo, xiv). Desaconseja a las mujeres, especialmente a las feministas, que se dejen atrapar por esta noción abstracta de que las mujeres son seres humanos y, por tanto, no son mujeres.

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